Recuerdo aquellas mañanas frías, en las que me sentaba frente a la ventana, esperando algo, pero no sabía el que.
Pero recuerdo una madrugada en concreto bastante peculiar, puesto que vivía sola. Esa mañana me desperté, y como cada día me disponía a sentarme en aquella solitaria silla de mi salón frente a la ventana, pero resulta que esa mañana la silla no estaba sola, sino que encima de ella había una taza con una nota, me acerqué a comprobar si era real o me estaba volviendo loca. Era una taza que contenía chocolate caliente, y en la nota ponía ‘’Bébeme’’ cual cuento de Alicia en el país de las maravillas.
No sabía cómo esa taza pudo aparecer en mi casa, y justo en la silla que me sentaba cada mañana. No me lo pienso ni un segundo más, y pruebo el contenido de la taza, ‘’Mmm...’’ pensé. Sabía a felicidad, su dulzura era inexplicable, no sabía al típico chocolate, este era diferente. ‘’Quiero volver a probarlo’’ me digo a mi misma, así que acto seguido vuelvo a darle otro sorbo. Esta vez no sabía igual, podía degustar en mis papilas gustativas cierta amargura, ya no era dulce, no podía creérmelo, en ese sabor amargo se podía notar cierta tristeza.
Alargué mi brazo para volver a leer la nota de la taza, y este había cambiado, me quedé estupefacta, y la nota decía así: Puedes vivir feliz y disfrutando la vida como cuando saboreabas la dulzura del chocolate, o puedes vivir en la tristeza. Todo depende de como saborees la vida.
La vida siempre se compondrá de momentos agridulces, pero tú eres el azucarero de tu vida para que sepa más dulce.
Tú decides.
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