lunes, 20 de octubre de 2014

Nunca más volvió a dormir

Bajé el volumen de la ciudad.
Me escondí en la noche y esperé a que todos durmiesen para quedar con él.
Es tan tímido.
Nunca sé cuándo vendrá, pero sí como llamar su atención.
Huye del ruido. De las multitudes.
Le gusta quedar conmigo a solas y quedarnos en silencio durante horas.
Convertirnos en la única voz en mi cabeza.
Ser esa melodía interior que solo se puede escuchar cuando nada más suena.
No es que a él le guste el silencio, es que necesita el silencio para ser.
Es el más hermoso, y aun así el más humilde.
Sin él, yo tan solo sería una más.
Otra gota de agua entre la lluvia.
Por eso, siempre que puedo, le busco.
Allá donde nada se oye pero a él se le escucha.
Y ahí, entre el silencio, nos volvemos a ver para ser uno.
Y poder hacer aquello que tanto nos gusta hacer.

Ser y brillar.