Bajé
el volumen de la ciudad.
Me
escondí en la noche y esperé a que todos durmiesen para quedar con él.
Es
tan tímido.
Nunca
sé cuándo vendrá, pero sí como llamar su atención.
Huye
del ruido. De las multitudes.
Le
gusta quedar conmigo a solas y quedarnos en silencio durante horas.
Convertirnos
en la única voz en mi cabeza.
Ser
esa melodía interior que solo se puede escuchar cuando nada más suena.
No
es que a él le guste el silencio, es que necesita el silencio para ser.
Es
el más hermoso, y aun así el más humilde.
Sin
él, yo tan solo sería una más.
Otra
gota de agua entre la lluvia.
Por
eso, siempre que puedo, le busco.
Allá
donde nada se oye pero a él se le escucha.
Y
ahí, entre el silencio, nos volvemos a ver para ser uno.
Y
poder hacer aquello que tanto nos gusta hacer.
Ser
y brillar.

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Gracias por comentar.