lunes, 29 de julio de 2013

El prólogo de una vida cualquiera.

Si las profundidades más oscuras nos acechan, ¿dónde encontrar lo que nos mantiene adheridos, temporalmente, a la vida? Estas palabras podrían hablar del desgarro de caer, del caos, de las heridas y cómo abrirlas dolorosamente para evitar que se curen, quizás, del todo. Como una luz en el vendaval de la existencia que es incapaz de mantenerse erguida, por la crueldad de quien la aposentó en la nocturnidad de lo imposible. 
Sin embargo, si te sumerges entre sus páginas, descubrirás lo que nadie es capaz de ver, lo que nadie conoce, lo que todos niegan en silencio. Hay en este cuerpo más pasiones y sueños de los que jamás se hayan extinguido. Hay también historias de amor y todos los naufragios que se hayan podido narrar. Oleaje, pausado, hierático, alivio. Historias por descubrir y una larga hilera de salvaciones que aún mantienen erguido. Antes de que el precipicio nos engulla, ¿cómo aferrarnos irremediablemente a lo tangible, si no es sumergiéndonos en otros? Este mar habla de esperanza, desconfianza, desolación, ira, vacío, locura, arte. Este mar nos induce a huir y a permanecer, sin embargo, obstinado siempre en extraer lo que tenemos dentro.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Gracias por comentar.